Nuestro día en la Bohemia Valparaiso


Nuestro paseo por Valparaiso nos descubrió una ciudad sencilla, singular y bohemia.

Como dice el dicho, cuanto más sencilla, más hermosa resulta y en este caso podemos aplicarlo a Valparaiso.

Es singular, porque mantiene sus históricos ascensores, trolebuses, cerros y colonial en su arquitectura.

Bohemia porque aloja poetas y artesanos y ha tenido entre sus habitantes ilustres a Neruda, el poeta nicaraguense Ruben Dario, Mauricio Rugendas, entre otros.

Su centro histórico fue declarado hace años patrimonio mundial por la UNESCO

 

Un día de paseo

Llegamos en auto, pero decidimos dejarlo estacionado en el centro de la ciudad para poder caminar Valparaiso, ya que el tráfico es algo desordenado e intenso.

Las ciudad parece trepar los cerros de manera incansable. Y para subirlos Valparaiso ofrece sus estrechas calles o sus ascensores típicos (si, dijimos bien: Ascensores).

 

 

Nosotros preferimos caminar sus callecitas y ascendimos por el Cerro Florida hasta llegar a La Sebastiana, la casa que fuera de Pablo Neruda y que hoy recibe visitantes de todo el mundo.

 

 

Una casa alada con hermosas vistas del mar, al que seguramente Neruda dedicó varios versos.

Muy cerca de la casa de Neruda tomamos un bus urbano para impregnarnos de la ciudad y descubrir desde adentro sus costumbres.

 

 

 

 

En el recorrido el conductor decidió comprar un refresco en un mercado.

Sencillamente se bajó del bus y los pasajeros nos quedamos esperando a que hiciera la compra.

 

 

 

 

 

Nada mas extraño para nosotros, aunque tal vez habitual para quienes viven allí, porque nadie le reclamó la espera.

Recorrimos los Cerros La Loma, Bellavista y Panteon, acercandonos al puerto.

Casas típicas, escaleras pintorescas y colores muy vivaces,  similares al Barrio de La Boca en Buenos Aires.

Los famosos ascensores son emblemáticos y permite tener muy buenas vistas de la ciudad y de Viña del Mar, que esta a pocos kilómetros.

El trolebus transita la ciudad, y remite a una historia lejana, a costumbres que se mantienen en el tiempo.

El Paseo Gervasoni es sinónimo de arte urbano por sus graffitis coloridos.

 

 

 

Para los que gustan de este arte, hay mucho para ver.

Una ciudad diferente a las que ya hemos recorrido. Con alto movimiento en sus calles céntricas, pero que en sus cerros, descansa mas tranquila mirando al Pacifico.

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